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Offboarding o desvinculación de personal: Cómo gestionarlo

¿Qué es el offboarding? ¿Qué relación tiene con el outplacement? ¿Las empresas están teniendo en cuenta este proceso para con sus empleados? ¿Sabemos la importancia que tiene cuidar tanto a los que se van como a los que se quedan? 

¿Qué es el offboarding o la desvinculación de personal?

El offboarding es en sí mismo el proceso por el que los empleados se desvinculan de una empresa. Desde que el concepto de outplacement se conoce, nos hemos acostumbrado a enfocarlo desde el punto de vista del proceso de recolocación de una persona en una nueva empresa. De hecho, las propias empresas, por norma general, lo han enfocado como la ayuda que aportan a un empleado con el fin de que este encuentre un nuevo trabajo y se reubique en el mercado laboral, tras salir de su organización.

Pero el offboarding va mucho más allá; es un concepto con una perspectiva mucho más amplia, que abarca otros elementos, y que pasa por entender los procesos de desvinculación de los empleados de una compañía como un todo. Un todo que va desde la preparación de la comunicación hasta el momento en el que la persona desvinculada encuentra un nuevo proyecto profesional, y que implica a muchos más actores involucrados que viven la experiencia de manera directa o indirecta. El proceso de offboarding es un todo completo.

A partir de aquí, queremos abordar los momentos claves del proceso de offboarding y de las personas que intervienen en el mismo. Profundizaremos en cómo afectan estos momentos en la experiencia que viven los empleados que se quedan y, posteriormente, veremos cómo trabajar cada uno de esos momentos para mejorar la experiencia.

Pasos del proceso de offboarding

Es muy probable que en tu negocio tengan claros todos los pasos del onboarding, pero, ¿qué ocurre con el offboarding? Veamos más en detalle:

¿Cuándo empieza un proceso de offboarding?

El offboarding empieza desde el mismo instante en que, desde la compañía, se toma consciencia de que se debe realizar algún ajuste de plantilla, independientemente de la fórmula que se utilice para realizar las mismas: desvinculaciones individuales, colectivas, retiros… 

Desde este momento, hemos de empezar a planificar y definir los mensajes de comunicación tanto externos –en el caso de que el impacto de las desvinculaciones vaya a tener una repercusión social–, como internos –para las personas que continuarán en la compañía–. 

Normalmente, esta parte del proceso conlleva la participación de las áreas de comunicación, RRHH y, por supuesto, de los managers de la compañía, ya que tiene un impacto muy importante en la motivación, el compromiso y en la experiencia del empleado. Cuidarlo y asegurarnos de que los medios y recursos que ponemos en marcha en este punto sean los adecuados es fundamental para un buen inicio de todo el proceso.

¿Cómo gestionamos el momento de incertidumbre?

De manera paralela, hay dos palancas que debemos activar para mejorar la experiencia de nuestros empleados y que ayudarán, de manera decisiva, al éxito del proceso: cómo, desde el liderazgo de nuestros directivos y mandos, gestionamos estos momentos de incertidumbre, las emociones que se producen en nuestros empleados y con qué herramientas pueden trabajarlas.

¿Cómo gestionar las conversaciones complicadas del offboarding?

La segunda de las palancas mencionadas hace referencia a la gestión de una serie de conversaciones que la compañía va a tener que enfrentar –conversaciones complicadas– y que no solo impactan en las personas desvinculadas, sino conversaciones que van a surgir en el seno de la organización con otros muchos empleados que, o bien quieren entender la situación, o bien quieren saber qué va a pasar con ellos, con su área o con las personas que salen de la compañía. 

No son conversaciones fáciles, tanto por el contenido de estas, como por la importancia que tiene el saber reaccionar ante estas situaciones.

Salidas: cuidar a los que se van, y a los que se quedan

Tras todo este proceso, llega el momento de las salidas. Aquí, desde la organización, se deben cuidar dos aspectos importantes: los que se van –con su correspondiente servicio profesional (outplacement) para reincorporarse al mercado laboral– y los que se quedan. 

No podemos olvidarnos de estos últimos y de que, aunque el proceso se haya cuidado como se debería, nunca es fácil ver salir a un compañero. Es necesario saber qué podemos hacer para que se sientan tranquilos y orgullosos de pertenecer a esta compañía, que cuida de todos sus empleados en todos y cada uno de los pasos y experiencias que viven en una situación como esta.

Si tuviésemos que ponderar cada paso del offboarding, ¿cuál crees que sería el más importante? ¿Cuál crees que es el que mejor se trabaja? ¿Y el que menos atención ponemos?

Guilhermina Vaz Monteiro, Directora Lukkap Portugal