Las empresas nacionales han empezado a incorporar estas prácticas como un modo de diferenciarse del resto del mercado y fidelizar a los equipos de trabajo que siguen en la compañía.Perder el empleo está dentro de las tres situaciones que más estrés les generan a las personas. Es por eso que, desde hace treinta años, diversas firmas a nivel mundial ofrecen lo que se conoce como outplacement, para ayudar a las empresas en el proceso de remover a sus trabajadores.

No es que sean empleados que tengan un mal desempeño ni que hayan cometido errores al interior de sus equipos. Son ejecutivos que han cumplido bien con su trabajo o que llevan varios años en la empresa y deben ser desvinculados por cuestiones de fusión o cambios de estrategia de la compañía.

Por lo general, estos programas pueden durar entre cuatro y seis meses, en donde el ejecutivo es asesorado por un tutor personal que lo ayuda a definir dónde y en qué cargo le gustaría trabajar. Luego ponen a su disposición una amplia red de contactos para que salga a la calle a encontrar empleo. Los programas terminan cuando la persona se ha reubicado.

Aunque en el plano internacional la tendencia lleva un buen tiempo, en Chile recién está comenzando a tomar mayor vuelo. El director general de People and Partners -empresa dedicada al outplacement -, Danilo Rojic, explica que antes las firmas internacionales eran las únicas que contrataban estos servicios. Pero, en los últimos años, la balanza ha empezado a equilibrarse a favor de las firmas locales.

De acuerdo a un estudio elaborado por su empresa, en sectores como la minería, la banca y el mundo financiero, estos servicios se están convirtiendo en una práctica usual, mientras que en rubros como energía y consumo, se considera un ejercicio medianamente frecuente.

Francisco Pizarro, por ejemplo, era gerente de ventas de la División Helados en Nestlé Chile. En un momento la directiva de la empresa decidió darle un nuevo rumbo al área comercial -con otro perfil de ejecutivos- y Pizarro tuvo que salir.

La empresa le pagó un programa de outplacement con el que pudo reubicarse como gerente de Recursos Humanos en la empresa chilena Alimentos El Globo. Allí, una de sus primeras medidas fue implementar estos servicios.

“Cuando se producen las desvinculaciones, el estrés es demasiado alto. Esta herramienta le dice al ejecutivo que no va a estar solo. El proceso es bastante más suave que si lo desvinculas sin otra herramienta más que la indemnización”, dice Pizarro.

En Transbank también han implementado esta práctica como parte de su política de recursos humanos.

“Nosotros creemos que la responsabilidad de la empresa excede el momento en que son desvinculados. Uno se tiene que hacer cargo de la persona y su familia porque eso es valorado por los trabajadores”, explica el gerente de Recursos Humanos de la firma, Patricio Millar.

Carla Fuenzalida, representante de Lukkap en Chile, concuerda en la importancia de tener este tipo de políticas como una forma de mantener contentos a los equipos y diferenciarse de las otras compañías.

“Cuando ves buenos equipos, ves buenos resultados. Tomando eso como premisa, lo que debo pensar es cómo puedo atraer el mejor talento. Ahí es importante hacer la diferencia por otras cosas que no son el sueldo y que generan lealtad, como el outplacement “, explica.

Por su parte, el director de Pleasant Work Chile, Eduardo Zamora, piensa que es común que los ejecutivos se queden al menos dos veces sin trabajo en su carrera laboral, por lo que tener estos programas de salida dentro de la empresa es muy valorado por los empleados que se quedan.

El Mercurio
18 de febrero de 2013
Revisa la nota