En su primera entrevista, a más de un año de dejar el sacerdocio, se muestra entusiasta con su labor en Portas, una institución dedicada a la retención de universitarios con riesgo de deserción. “Chile tiene una deuda muy alta con sus jóvenes”, plantea.

Tras dejar el arzobispado, a principios de Julio viajó a Boston (EE.UU.) a estudiar inglés. “Gracias a unos amigos, pude hacerlo. Quería tomar distancia, estar tranquilo para definir mi inserción en el mundo laical”. Eso duró hasta mediados de Octubre, ya que volvió para despedirse de su padre, cuyo funeral fue el 17 de octubre del año pasado.

En noviembre inició un proceso de reinserción laboral a través de la empresa Lukkap, ofrecido por la directora de la firma, Carla Fuenzalida, para vislumbrar los ámbitos donde se podría desempeñar. “Era la primera vez que me veía enfrentado a eso”, admite, ya que ingresó al Seminario Pontificio Mayor en 1982, tras egresar del Colegio Notre Dame.

Revisa la nota de Emol