Señor Director:

Se han escrito tantas columnas sobre Ricardo Capponi que pareciera que ya no queda nada por decir. Han hablado de su grandeza como ser humano, amigo, siquiatra, esposo y padre. Lo han descrito como un profundo creyente en Dios. Y han dicho que era un aficionado cantante, un amante de los juegos de salón, un gozador de la vida.

Quienes tuvimos la suerte de conocerlo de cerca, supimos también de su obsesión por contar las cosas que aprendía y en las que creía profundamente. Nos habló de duelo, de amor y sexualidad, de felicidad sólida. Nos enseñó tantas cosas importantes que, probablemente, unos más, otros menos, cada uno a su ritmo, iremos entendiendo e integrando en nuestras vidas.

La última vez que estuvimos con él en nuestra oficina (Lukkap) le sugerimos formar gente en el terreno de la Felicidad Sólida, para, de esa forma, ampliar su voz en las empresas.

Ahora que no está, estamos convencidos de que depende de cada uno de nosotros que su libro se transforme en una guía que nos ayude a todos a ser más conscientes de nuestro rol en esta vida. Algunos ya nos hemos organizado para leerlo e ir intercambiando ideas. No solo para aprender y ser más felices, sino también para hacer un homenaje a alguien tan imprescindible.

Carta al Director de Carla Fuenzalida, Directora Ejecutiva de Lukkap Chile

Fuente: Diario El Mercurio (20-02-20)