Como ya hemos visto en otras ocasiones, la mayoría de las oportunidades laborales se cubren por contactos; de hecho, esta cifra ha sido superior al 80% en los últimos 6 años, tal y como venimos confirmando en nuestros informes de resultados.

Si este es un hecho constatado en nuestro país y, además, pensamos que tener una red de relaciones sólidas y fluidas es fuente de felicidad personal, entonces, ¿por qué seguimos descuidando e infravalorando el valor de nuestra red de contactos?

En la actualidad el trabajo para toda la vida se acabó, de forma que la lealtad y la seguridad que antes ofrecían las organizaciones ahora las proporcionan nuestras propias redes de contacto.

Hacemos networking constantemente, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, en el trabajo, en nuestro ocio, etc. Cada día interactuamos con decenas de personas con las que compartimos ideas, impresiones, experiencias e información. Pero, ¿por qué unas personas consiguen tener una red de contactos más sólida que otras? La clave del éxitose resume en una palabra: generosidad.

Uno de los objetivos primordiales del networking es saber poner en práctica nuestras habilidades a la hora de relacionarnos con la gente que nos rodea y nos aportar valor, y, a partir de ahí, construir una red de personas entre las que se comparten cosas y se ayudan mutuamente. Y las personas, normalmente, ayudan a personas por las que sienten aprecio. Y, ¿qué es lo que hace que tengamos aprecio a alguien? Generalmente tiene que ver con lo que nos hace sentir – me entiende, me escucha, me ayuda a desarrollarme como persona, hace mi vida más fácil… –; si empiezas a pensar en ayudar a los demás a conseguir sus sueños y objetivos, y consigues hacerlo, esto no solo te proporcionará una gran satisfacción, sino que, además, es posible que en algún momento te proporcione algún retorno. Y si no es así, siempre te quedará la satisfacción de saber que has hecho lo correcto.

Lo que es importante no olvidar es trabajar para que las conexiones que estableces con otras personas sean reales y sinceras; es importante que sientas interés genuino, que encuentres cosas en común y motivos de colaboración para cada uno de tus contactos, amigos y compañeros. Es la mejor forma de asegurar la continuidad de esa relación y, además, será mucho más fácil mantenerla viva.

Trabajar la red de contactos es algo que se nos olvida tener muy presente cuando nos planteamos un cambio profesional, y ya hemos visto que una de las claves del éxito es conseguir involucrar a muchas personas en el proceso. El gran mito del networking es que solo es preciso cuando necesitas algonuestra propuesta es que lo construyas con antelación; este es el mejor momento para empezar a crear (si no lo has hecho ya) el ambiente y la comunidad que quieres para ti antes de que puedas llegar a necesitarlos.

Si ya te has decidido a trabajar tu red, aquí tienes varios factores importantes para tener en cuenta y por dónde podemos empezar a gestionarlos.

Es necesario establecer objetivos y metas profesionales concretos. El primer paso para conseguir alcanzar tus objetivos es tenerlos claros y, si es posible, plasmarlos por escrito. Lo principal es saber lo que quieres. Recuerda que debes estar abierto a todos y a cualquier tipo de conversación, pero es importante que sepas de lo que estás hablando y lo que buscas para que te tomen en serio.

  1. En segundo lugar, es importante ser consciente del potencial de la red de contactos que ya tienesTu red no está solo formada por tus íntimos, tus colegas o tus clientes, tu potencial de conexión es mucho mayor del que imaginas. Como hemos visto en otras ocasiones, tenemos de media 150 contactos con los que nos podríamos tomar un café. Empieza por elaborar el listado de estos más de 100 contactos que ya forman parte de tu red.
  2. Clasificar y diagnosticar tu red. Al hacer la lista de las personas que pueden ayudarte, agrúpalas en categorías: familiares, amigos, contactos de tus familiares, colegas, miembros de organizaciones profesionales o sociales, clientes, padres de amigos de tus hijos, vecinos, antiguos compañeros de colegio o universidad, antiguos profesores o jefes, gente con la que haces vida social, etc. También los puedes clasificar en función de la frecuencia con la que te comunicas con ellos o por contactos a los que aspiras, que son aquellas personas, conocidas o no, con las que desearías entablar una relación más cercana.
  3. Definir mensajes para hacer una aproximación adecuada, amable y no invasiva. Trata de averiguar de qué forma puedes acercarte a ellos, compartiendo información útil para ambos, intereses, noticias, debates o aficiones.
  4. Comenzar a activar la red. Muestra interés por los demás, preocúpate y ofrece ayuda.Revisa cada cierto tiempo tu listado. Si el 80% del éxito se basa en presentarse donde haya que hacerlo, es necesario estar en el momento y lugar adecuados para encontrarte con la persona que está buscando lo que tú puedes ofrecer —y viceversa— y el 80% del trabajo para construir relaciones consiste en mantener el contacto, algo que exige tiempo y esfuerzo pero que también es un placer. Para que tu red no se apague, tienes que mantener la llama estando presente, y hoy en día tenemos multitud de herramientas que nos facilitan mantener el contacto – correo electrónico, Whatsapp, llamada telefónica y por supuesto el insustituible “cara a cara” –. La base de cualquier relación son los intereses comunes. Haz una lista de las cosas que más te apasionan y úsalas para entablar nuevos contactos y mantener los ya existentes.

Al construir una red, no desaparezcas. Permanece visible y activo en tu red. Igual que las compañías se esfuerzan por establecer relaciones sólidas a largo plazo con sus clientes, tú debes hacer lo mismo con tu red de contactos ofreciéndoles tiempo, dinero y experiencia.

Si no haces seguimiento a tus nuevos contactos, las relaciones fracasarán y se enfriarán, así que ponte en marcha inmediatamente después del primer encuentro. El correo electrónico es una herramienta maravillosa, puedes proponerle mantener el contacto o recordarle vuestra próxima cita si ya está acordada, y menciona algo de lo que hablasteis para que te recuerde. Procura que el seguimiento se convierta en un hábito automático.

Como señala el profesor de la Universidad de Chicago Ron Burt, lo que lleva al éxito es tanto lo que sabes como a quién conoces. ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a dedicar a relacionarte y a dar antes de recibir? ¿Cuántos mentores tienes? ¿Cuántas veces has sido mentor de otros? ¿Qué te gusta hacer? ¿Cuánto estás dispuesto a compartir? ¿Quién quieres que forme parte de tu red de amigos y contactos?

Recordemos que la clave del éxito para gestionar a la red de contactos, nutrirla y hacerla crecer es la generosidad.

Fuente: http://desarrollatucarrera.com