Desarrollar habilidades blandas y adquirir herramientas para el futuro laboral son la clave para aprovechar en su totalidad el paso por la universidad, desde el primer minuto de clases.

En los últimos años, es cada vez más frecuente que los seleccionadores de empleo, no sólo se fijen en la formación académica o laboral de un candidato, sino también en otro tipo de aptitudes y valores, que en forma paralela, complementan sus antecedentes estudiantiles.

Son conocidas como ‘habilidades blandas’ o también ‘transversales’ y están ligadas con la inteligencia emocional del ser humano, siendo fundamentales para su desarrollo personal. Éstas están relacionadas con la práctica integrada de aptitudes, rasgos de personalidad, conocimientos y valores adquiridos, que se diferencian del conocimiento académico (habilidades duras) obtenido durante el estudio de una carrera.

Actualmente las universidades, centros de formación e institutos profesionales, conscientes de esta realidad han tomado cartas en el asunto y ya ofrecen diversos programas de extensión que van en esta línea, con el objetivo de que los alumnos absorban todo ese conocimiento, no estrictamente académico, pero sí deportivo, cultural, de pensamiento crítico e integral, entre otros.

A la hora de buscar trabajo, tanto las empresas como los empleadores enumeran como prioritarias las habilidades comunicativas y de relacionamiento, la creatividad, la solidaridad, la capacidad de trabajar en equipo, la responsabilidad, la honestidad, el compromiso y las actitudes proactivas a la hora de resolver problemas y generar ideas innovadoras que ayuden a impulsar el crecimiento de la organización.

A juicio de la directora dela Escuela de Comunicaciones de la Universidad Viña del Mar, Lila Farías, «los estudiantes deben complementar su formación académica tradicional con aquellas habilidades que forman parte de sus aptitudes, además de los conocimientos y destrezas. Como, por ejemplo, el trabajo en equipo, empatía, emprendimiento, liderazgo, responsabilidad, capacidad para resolver conflictos, tolerancia ala frustración. También, de nuevas habilidades técnicas como el uso creativo de la tecnología, más allá del manejo de las herramientas, desarrollar la capacidad de saber usar la tecnología y darle sentido a ésta».

¿En la actualidad los jóvenes se abren a nuevas carreras que les permitan potenciar otro tipo de habilidades?


Así es, la comunicación audio• visual, por ejemplo, es un camino que los estudiantes siguen explorando, pero ahora a través de la comunicación digital, la generación de contenidos, el uso de la narrativa transmedia y las multiplataformas.

¿Cree que las instituciones de educación superior están trabajando en la adecuación de sus mallas curriculares acorde a los requerimientos tanto educacionales como laborales de estos tiempos?

Las universidades contemporáneas están trabajando fuertemente en estrechar lazos con el mundo laboral, a través de la innovación en planes de estudio que respondan a las necesidades mundo actual. Las mallas curriculares se han vuelto más pragmáticas y flexibles con la finalidad de facilitar la pronta inserción en el medio y el desarrollo del talento de los jóvenes profesionales.

¿Qué recomendaría a los estudiantes a la hora de elegir qué estudiar de cara a su futuro profesional y laboral?

Lo primero es la búsqueda de la satisfacción vocacional. El estudiante debería enfocarse en sus talentos y capacidades para definir a partir de allí qué carrera lo motiva para desarrollar un camino profesional. Y no olvidar, seleccionar bien aquellas carreras que abran sus perspectivas laborales de manera de asegurarse mayores oportunidades de inserción.

Recuadro: Crear redes

Está demostrado que la habilidad técnica por sí sola no garantiza éxito en el mercado laboral, por ello los expertos recomiendan que los estudiantes desarrollen habilidades sociales. «Saber relacionarse, saber comunicar en forma correcta, tratar bien a las personas, tener valores, etc. Carla Fuenzalida.

Hoy también es muy importante tener conciencia social, participar de actividades de voluntariado, y aunque sorprenda, también es bueno hacer deporte. Eso habla mucho de la persona», comenta Carla Fuenzalida, directora ejecutiva de Lukkap Chile.

¿Qué importancia tienen las redes que se forman en la época estudiantil para el desarrollo laboral posterior? Según los datos que manejamos, de las redes depende más del 50% del éxito profesional. Puede que un estudiante no se saque puros sietes, pero que con una red de contactos fuerte, llegue a tener aliados que puedan dar ese pequeño impulso que falta para concretar. Debe entenderse que no hablamos de «pitutos», ojo. Hablamos de ser capaces de llegar ala persona correcta para hacer las preguntas correctas.

Es absolutamente aconsejable que los estudiantes vean la universidad como una gran instancia de aprendizaje en todo ámbito. Si el tiempo se los permite, ojalá puedan tomar cursos, capacitaciones, por supuesto que aprendan un segundo idioma, idealmente el inglés. En definitiva, se debe ser consciente que la universidad es determinante para el mundo del trabajo y no sólo una instancia para adquirir conocimientos teóricos.

Fuente: El Mercurio de Valaparaíso – domingo 27 de enero de 2019.