La creencia de que el sueldo es el único factor o más relevante para definir si se es feliz o no en el trabajo ha pasado a segundo plano.

Pese a que antes se creía que el sueldo era factor clave para definir si uno era ‘feliz’ en el trabajo, este postulado ha quedado obsoleto, dando paso a nuevas percepciones sobre aquello que mantiene contentos a los trabajadores de una empresa. Poder identificar las nuevas variables fue la principal motivación de la empresa de outplacement Lukkap Chile, firma que consultó entre 200 altos ejecutivos cuáles son los agentes movilizadores que otorgan felicidad y satisfacción a los trabajadores. El 20% de estos consideró como uno de los factores más importantes la calidad del grupo humano.

En segundo lugar se posicionó el desafío profesional, con 17% de las preferencias, y en tercer lugar quedó la flexibilidad horaria, con 16%. Carla Fuenzalida, directora ejecutiva de Lukkap Chile, advierte que «la mayoría cree que incentivos como el aumento de la renta o tener yoga en el trabajo son claves para tener a sus trabajadores felices, cuando en verdad no es así. Este es un desafío de largo plazo. Se trata de un compromiso a nivel de empresa que debe ser perdurable a través del tiempo, con sus respectivas mediciones y evaluaciones, y que busque conseguir un ambiente laboral positivo, donde las personas puedan generar vínculos afectivos con el equipo y su trabajo».

En este sentido, Fuenzalida asegura que la calidad del grupo humano es fundamental. Así como pasa con las relaciones de pareja o con la familia, explica, la base ‘afectiva’ que pueda construir un colaborador en su lugar de trabajo también determinaría cuán feliz puede llegar a estar. Por eso, es importante el proceso de vinculación y el sentirse parte de una organización. ‘De ahí sale el concepto ‘camisetearse’, lo que en el fondo implica que un trabajador esté dispuesto a hacer todo lo posible por conseguir los objetivos que se le piden. ¿A cambio de qué? De contar con un vínculo fraterno que sea lo suficientemente fuerte para hacer una labor a toda prueba», precisa la ejecutiva.

Bonos monetarios solo representan un 1% de las valoraciones

En la encuesta, realizada durante un seminario donde el siquiatra Ricardo Capponi expuso sobre trabajo y felicidad, el ítem renta como factor de felicidad en el trabajo obtuvo solo el 12% de las preferencias, seguido por los valores afines, y autonomía y creatividad, con 10% y 9%, respectivamente. En tanto, las opciones menos elegidas fueron la ubicación geográfica (3%), la toma de decisiones (3%) y bonos variables por resultado (1%). ‘Uno no necesariamente busca hacer amigos en el trabajo, pero si de productividad se trata, debe haber un vínculo de cohesión con el jefe o líder, donde el feedback y la motivación a hacer un buen trabajo son determinantes.

De ahí emana que el interés también recaiga en el desafío profesional, porque es natural que las personas busquen el crecimiento, pero para eso se necesita confianza y empoderamiento, y eso lo entrega una relación sólida con el equipo. Es así como el trabajador podrá alcanzar su potencial’, añade Fuenzalida. Respecto a la flexibilidad laboral, la ejecutiva explica que este concepto está directamente relacionado con sentirse dueño del tiempo libre o con saber que al menos se cuenta con la posibilidad de ser respaldado en caso de permisos, que en muchos de los casos están asociados a la familia y a los hijos.

‘Poder decidir cómo se distribuye el tiempo libre entre el trabajo, la familia, el deporte, el descanso, etc., lo que además va cambiando de acuerdo a la etapa de vida en la que se está, es muy valorado y contribuye a la búsqueda de la felicidad. Tomando esto en cuenta, el debate sobre la disminución de la jornada a 40 horas semanales no tiene sentido si no va acompañado de la flexibilización de la jornada’, finaliza Fuenzalida.

Fuente: Diario El Mercurio – 30.09.2019